Mostrando entradas con la etiqueta noche. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta noche. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de abril de 2014

Quince minutos

Querido desconocido que estás al otro lado de mis ojos. Gracias por estar ahí, por sorprenderme y aparecer en los momentos menos pensados, gracias por hacerme olvidar que el mundo está lleno de pequeños rotos, por recordarme que la bondad sigue existiendo.

Tal vez no tengas un trabajo bien remunerado, que tengas que trabajar cuando los demás están divirtiéndose o durmiendo, que te encargues de limpiar la basura de aquellos que deciden  ensuciar nuestra vida, y que estés a miles de kilómetros de tu familia. Tal vez anoche pensé por un momento que fueras un sueño intempestivo durante el crepúsculo, pero me hiciste despertar y ver que eras real. Te acercaste a mí con sigilo y con una sonrisa como forma de presentación me preguntaste por cómo me encontraba, si estaba muy cansada, si era feliz, si venía de trabajar...

No está muy de moda en la capital española hablar con el compañero de asiento del bus al que solo terminas conociendo de reojo, a aquel que ves reflejado en los cristales del metro, o a aquel que sale corriendo mirando la pantalla de su smartphone. Eso de hablar con los trabajadores de la limpieza debe de formar parte del siglo pasado. Pero tuviste el atrevimiento de hacerlo y de conseguir transformar una fría estación de autobuses en un sitio algo más cálido y confortable. Porque además me dejaste refugiarme del frio cuando pudiste haber elegido la opción de cerrar las puertas automáticas hasta el día siguiente.

A ti, limpiador del intercambiador de Pza.Castilla
que ayer a las 3 de la madrugada conseguiste iluminar algo la noche, van dirigidas estas palabras.

domingo, 7 de agosto de 2011

Día y noche.



Cuando las piezas ennegrecidas del puzle van encontrando su lugar sobre el firmamento es cuando los juguetes recobran el equilibro volviendo a la vida, los hombres lobo aúllan al trasluz de la luna llena y los sueños del enamorado se vuelven más reales. Es la hora en el que las sombras captan la energía que el paseante va soltando con cada uno de sus pasos y tratan de deambular a su libre albedrío metiéndose en la mente del joven sudoroso que intenta hacerse un hueco entre las sábanas de su cama. Al liberarse de su prisionero, la sombra sufre una flagrante metamorfosis que la lanza hasta lo más alto. Sombra tras sombra el cielo se llena de astros resplandecientes que guían al solitario en su búsqueda por encontrar el norte. Sólo los experimentados en la lectura del cielo son los que encuentran la respuesta que perseguían. Los inexpertos se adentran en el vals de sombras de la noche. Una noche donde todo es posible, sombra y claridad, fulgor y matidez, tristeza y alegría, pasión y soledad; donde todo es posible, la imaginación crea obras maestras.